lunes, 29 de diciembre de 2008


Cada uno lo vivió, lo contó, lo vio y lo hablo diferente y lo tomo como una tragedia, un asesinato, una masacre, un comentario, un tema de conversación o simplemente, una noticia. Es la realidad, ¿o no? Pero hay una realidad, murieron 194/5/6 200, 1000 personas hace 4 años y eso no lo puede cambiar nadie.
Puedo hablar y decir muchos ejemplos, de como van a vivir parientes, amigos, conocidos, el día de mañana y fin de año. También puedo hablar quien fue el culpable, y quien no, quien cerro el candadito, y quien no. Hasta llegar a poder dar mi opinión. Pero creo, que después de cuatro años, mucha importancia no tiene. ¿Porque?, porque vivimos en Argentina, y los argentinos, lamentablemente, estamos acostumbrados a olvidar y alimentarnos de las noticias de moda y por eso, este tema, le va a dar lo mismo, y cuando vean una noticia relacionado con esto, en la TV, o quien sabe donde, van a decir: ha, mira, ya cuatro años, como pasa el tiempo, y cambian de canal. Y el que la sufre y lo tiene bien en cuenta, no hace falta recordarle la fecha. Y así en estos temas, podemos clasificar dos tipos de personas.
A todos nos pasa, es triste, es feo, estamos acostumbrados y si se pudiera llegar a la gente, de tal forma, que mañana se levante, y diga: me voy a once, un rato a apoyar a las personas que sufren por la mierda de este país., seria algo buenísimo. Pero, yo no soy quien en decirles que pensar y como se los tiene que tomar cada uno, no soy nadie ni ellos tampoco. Pero a mí me enseñaron a luchar y por eso este posteo, desde este humilde lugar, dedico una pequeña firma, para los que sufrieron, sufren y van a sufrir. Y sin discriminar, lo pongo para el que dice: ha, mira 4 años ya. Y para el que mañana, se va a levantar llorando y en todo el día, de principio a fin, la va a pasar como el orto.
Y bueno, en el día de esta fecha, conviviremos, con los medios, alimentándose y ocupando minutos en TV, sobre este tema. Que justamente, para estas cosas sirven, por lo menos.

Y seria bueno, que algún día, los familiares terminen su lucha por meter a los culpables presos y que en sus almas deje de llover.

Justo, escribiendo esto, una chica me mando esto por MSN:

No nos olvidemos de los pibes de Cromañón!! Coloca una flor delante de tu Nick en homenaje a ellos, a 4 años de la tragedia, pásalo q todos los contactos que puedas
NO OLVIDAR SIEMPRE RESISTIR 30/12/04

¿Esta bien?, ¿esta mal?, que se yo. Si pienso que por colocar una flor en un Nick del orto, para homenajear a personas, supongo que no esta mal. Me quedo con mi opinión yo.


Creo que es más un pensamiento pasado a la hoja, que algo bien hecho, pero que más da...


La foto, la he sacado de un blog, de la revista NO de pagina 12. Y junto a ella, tiene un comentario bastante interesante que hace entender un poco la foto. Es una mezcla de dos hechos históricos argentinos. Una es la guerra de Malvinas que dejo como consecuencias, muertos y sobrevivientes. (por eso su color) y el otro echo, es cromañón que así también, deja a sus muertos y sobrevivientes. Y teniendo en cuenta, la cantidad de años que existen entre ambos y como ha cambiado Argentina desde el 1982 al 2008, los sobrevivientes de ambos se relacionan.


Mariano.

jueves, 18 de diciembre de 2008


Parece fácil, parece que lo es, pero no es fácil sentarse y crear algo copado para este blog, si es que uno lo quiere hacer enserio. Asíque, otra vez, copio y pego.
En esta ocasión voy a mostrarles un mail, que me mando un compañero de antropología, que trata sobre una nota periodística, echa por dos Argentinos, que se fueron de viaje a Cuba. A mi me pareció de lo mas interesante, y por eso quiero compartirlo con los lectores de este blog. Tiene una visión, que quizás, yo no conocia y muchos no los conocen y es bueno tenerlo en cuenta, por todas las mierdas que se hablan de la isla.

Algún dia pondre algo corto.

Aqui les va:

Como resumen del viaje (créanme, ¡es un resumen!) mando estas líneas que escribimos con Maxi y que saldrían publicadas en Juventud Rebelde, uno de los dos periódicos con más tirada de Cuba. Como noticia bonus: ese diario y la editorial Abril cubana nos garantizaron la publicación del libro que planeábamos escribir en Bolivia.
Todo este balance es previo al último día, o sea, que fue aún sin saber que para el cierre, el último día en La Habana (último de este primer viaje), nos esperaba esa marcha de 1.400.000 personas desfilando por el Malecón y repudiando la libertad de Posada Carriles junto a las últimas medidas de hostigamiento de Estados Unidos (¿Cuál es la no-legitimidad de un régimen que convoca 1.400.000 personas en una marcha sin ningún policía armado?), con Fidel a la cabeza, y con decenas de miles de Estudiantes repitiendo al unísono: "Si de la sangre de un estudiante, depende nuestra soberanía, Comandante en Jefe ordene, puede contar con la mía".
Todo el tiempo se invita a estudiar. Y si no, trabajo social. Y después otra invitación a estudiar. Y así tengas la edad que tengas, tengas las piernas que tengas, tengas la plata que tengas. Se vive una vehemencia por educar e integrar casi similar a la necesidad de exclusión que tiene nuestro sistema.
Para que este modelo sea perpetuo es necesario que la gente no estudie, no piense y no esté informada. Para mantener la llama de la revolución es necesario que la gente estudie, piense y esté informada. Por eso, nosotros tenemos la televisión que tenemos, y ellos tienen la televisión que tienen.
Como crítica quedarán varias, como la no libertad de expresión, a mi entender innecesaria, porque si bien es vital para la continuidad del neoliberalismo, no la creo vital en un socialismo sustentado por un pueblo que tan claras tiene sus bases. Hay cuestiones para criticar, pero muchas son modificables en el corto plazo. Y las que no, son económicas.
Para las causas, buscar “Bloqueo”. Y para entender los viajes frustrados de tantos cubanos, también buscar “Bloqueo”. ¿Sabrán todos esos que creen que Fidel tiene presos a los cubanos que, hasta la era Kirchner, un cubano necesitaba para venir a la Argentina una visa otorgada por la oficina de intereses de EEUU? ¿Y sabrán que el haber militado un solo año en el PC era argumento suficiente para denegar esos pedidos de Visa? ¿Sabrán que los médicos firman un contrato de compromiso para servir a la revolución donde la revolución los necesite a cambio de estudiar toda la carrera gratis, pero gratis de verdad? ¿Sabrán que matar a una vaca implica 20 años de prisión, porque la poca carne de res que hay es para los niños en las escuelas, que además comen con las libretas alimentarias que tienen sus padres, empleados siempre? ¿Sabrán que en el interior hay 2.300 escuelas con energía solar, y que 300 funcionan sólo para un alumno? ¿Sabrán que en Santiago de Cuba la gente se reúne en las calles todas las noches con las puertas abiertas? ¿Sabrán que los más críticos de Fidel critican varias de sus medidas –por suerte-, pero no su condición moral? ¿Sabrán cuántos jóvenes cubanos afirman que tomarían un fusil sin dudar un segundo para defender a su país? ¿Sabrán cuántos cubanos soportaron no comer, o comer cáscara de frutas durante el período especial posterior a la caída de la URSS en pos de no resignar lo que siempre defendieron? ¿Qué les hará pensar que algún día dejarían de defenderlo?
Algunos al pisar La Habana, mirarán sus casas y sus autos, y creerán que hay un país que está cincuenta años atrasado. Yo prefiero decir que hay un país, con 50 años menos de contaminación importada, que supo mantener al ser humano en el centro de la historia, ese lugar de privilegio que a nosotros, aquí, nos robó el capital.
Acerca de su democracia, tanto más democrática que la nuestra, podemos hablar horas y horas, y de los CDR (comité de defensa de la Revolución) que representan a los vecinos de cada cuadra, para organizar desde quién barre la vereda el domingo hasta cómo se organiza una expedición de trabajo voluntario. Tienen un presidente, que a la vez los representa a nivel municipal, y estos a nivel provincial, y estos a nivel Nacional… Sí, cada cuatro años votan a las personas que los representen y, curiosamente, esas personas son de su total conocimiento. Suena un poco más lógico que las listas sábanas, ¿no? El cargo de Fidel es simbólico, simplemente “es líder”, y su cargo formal intocable es dentro del PC cubano, donde obviamente permanecerá hasta el último de sus días, porque dentro del partido sólo votan los afiliados, ¿y qué afiliado al PC no va a votar a Fidel?
En fin, como apostillas, agrego que entrenamos con un equipo de Primera, dimos la charla técnica de Santiago de Cuba antes de la final del torneo nacional; estuvimos en el salón protocolar con la Directora del Mausoleo del Che, que nos ofreció colaborar con la organización de un encuentro latinoamericano para el 2007 –por los 40 años-; y estuvimos en una playa paradisíaca de Sierra Maestra, donde nos comimos un pescado de siete kilos que acababa de cazar un tipo con un rifle y un arpón, a metros de donde estábamos nadando. Ah, y el tipo que nos llevó hasta ahí es el entrenador de la selección cubana…. (¿ustedes se imaginan a Pekerman paseando turistas por Punta Mogotes?).
Son detalles de un mes viviendo cada día entre gente que nos hizo sentir de su familia.
Mi viaje no empezó el mes pasado, ni terminó este mes. Nada descubrí ahí que no creyera acá. Pero hoy estoy mucho más convencido de todo lo que creía estar convencido.

(me extendí en el prólogo, acá va la nota).

Beso grande para todos, los quiero.



"GRACIAS, CHE"

Hace una vida, un año, un mes, soñábamos en cubano, en pisar algún día esa tierra americana que tiene nombre propio, música propia, historia propia, cultura propia, héroes propios, moneda propia, amor propio. Soñábamos con estar aquí, para ver qué pasó con aquella semilla que plantó nuestro Che, su Che. Para ver cómo es el árbol de raíces solidarias que todavía riega su Fidel, nuestro Fidel.

La ansiedad de llegar hasta dónde siempre deseamos llegar, no nos dejaba dormir. El miedo, tampoco. Miedo, sí, temor de chocar con una realidad que desencantara toda esa historia que sólo conocíamos mediante libros, toda esta idílica visión de la vida socialista, todo ese increíble triunfo de la revolución por la dignidad y la resistencia eterna a la explotación del hombre por el hombre. Temor, de que ellos tuvieran razón. Y ahora, a minutos de irnos, ya no tenemos dudas. Nadie podrá bajar el tono de nuestras ideas, nuestras convicciones, porque de aquí nos llevamos la experiencia, nuestra experiencia en Cuba. De eso, queremos escribir.

Salud y educación, remiten a esta isla desde cualquier latitud del mundo, como dos palabras sagradas e inseparables, como patria o muerte. Y queríamos encontrarnos con ellas, cara a cara. Nunca terminaría esta nota si detalláramos cada vivencia, pero intentaremos resumirlo...

Ya habiendo visitado una escuela en La Habana Vieja y otra en Vedado, nos fregamos los ojos para ratificar que hubiera un TV y ventilador en cada aula, no más de 20 niños por grado, alimentación balanceada en los comedores y una admirable educación de calidad, gratuita, pero gratuita de verdad, algo todavía utópico en nuestro país. Quizá posible en alguna escuela de Buenos Aires, pero no en todo nuestro país.

Nos faltaba conocer una escuela del interior cubano, y allí, tras la gran piedra de Santiago de Cuba, arribamos a un pueblo de 30 habitantes. Sólo una niña tenía edad de escuela primaria. Y para ella, sólo para ella, encontramos una escuela, con TV, con ventilador, con computadora y con una maestra que todos los días viaja desde otro poblado para darle clases. Nos miramos, nos reímos.

En la escuela Mariano Acosta, una centenaria institución de la Capital Federal de Buenos Aires (donde estudió el inmortal escritor Julio Cortázar), los niños de Primaria tomaron las instalaciones el año último en una huelga a la que también se adhirieron los maestros y los padres. No para pedir TV y ventilador en las aulas, ni ya para gritar la estéril súplica de sueldos dignos para los docentes, sino para reclamar el acondicionamiento del edificio, porque se caían pedazos de techo.

Y un día aparecimos en San Agustín, bailando Haila con una familia que no conocíamos dos horas antes, pero que ahora parecía la nuestra, lo era. Y bailamos, tomamos ron, y llegó el hijo de Ramón, que combatió en Sierra Maestra, en Girón y en Angola, “y volvería a coger un fusil por Cuba”. Tiene en la espalda una gran cicatriz. No es una herida de guerra, es una operación que, según le informaron, “cuesta 20 mil dólares en Estados Unidos”. No pagó nada por eso en Cuba.

Y una noche aparecimos en Vedado, caminando junto a dos mujeres que llevaban un bebé al hospital, cerca de la medianoche. Fuimos con ellas. Veinte minutos después, estábamos nuevamente en la calle, con diagnóstico y medicación. Nos volvimos a mirar, nos volvimos a reír.

Familiares nuestros son médicos en la Argentina, donde combaten a diario con las limitaciones inhumanas de los hospitales públicos y la sobrecarga horaria de trabajo que los obligan a realizar guardias de hasta 72 horas, cuando está probado (sin demasiado cientificismo) que en cualquier actividad una persona rinde peor sin horas de sueño. En este caso, se trata de médicos, de personas que trabajan dando, cuidando y salvando vidas. No descubrimos nosotros la salud y la educación en Cuba. Pero la vivimos. Y fue hermoso.

No teníamos ni siquiera un conocido directo en este país, ni uno. Hoy, tenemos una abuela Oralia cerca de la Plaza de la Revolución, un tío Jesús cerca del Parque Céspedes, muchos compañeros de fútbol en Santiago de Cuba, una amiga Veneranda en Santa Clara, y una infinidad de personas a las que vamos a extrañar inmensamente cuando estemos otra vez lejos de aquí.

Muchos de estos nuevos hermanos, son hermanos de nuestra edad, veintipico, treintipico, y con ellos compartimos, entre mates y mojitos, horas y horas de debate. La juventud, sólo por serlo, siempre levantará sus banderas ante las incoherencias o carencias del régimen que la gobierna, y como tan necesaria creemos la mirada crítica, también consideramos fundamental la persistencia generacional de semejante valoración por los logros de la revolución.

No es tan fácil apreciar la justicia social, o valores impagables como los garantizados aquí por el estado, si una persona ha convivido desde siempre con esos derechos, humanos por cierto. En ellos, los jóvenes que no vivieron la sangrienta tiranía de Batista, vive el desafío de generar ideas sin dejar de valorar sus dos piernas, la salud y la educación, aunque siempre las hayan tenido. Porque allá, de donde nosotros venimos, no todos las tienen.

No es fácil de apreciar la hermandad de una sociedad ajena a la selva del capitalismo, cuando la hostilidad vecina y las cámaras digitales de los turistas que visitan Cuba se proponen importar una mentirosa postal de ese mundo que crece vorazmente en carros, luces y lujos, a costo del hambre, la opresión y otros tantos turistas que nunca llegarán a Cuba, porque ni de casualidad podrían viajar. Porque ni de casualidad, pueden comer.

En estos jóvenes cubanos que conocimos, y en los que no conocimos, confiamos nosotros para seguir luchando desde otro lugar. No es fácil aceptar que uno no tiene ni tendrá todo lo que quiere. Pero de qué serviría, si tu hermano no tuviera siquiera lo que necesita. No hay ni un país de América Latina que pueda sentirse cómodo con su economía, producto del histórico saqueo que sufrimos, pero ante tales carencias, nosotros encontramos el verdadero triunfo de la revolución cubana en la cotidianeidad de cada familia que visitamos.

La diferencia entre un cubano que se queda sin azúcar y un “capitalizado” que se queda sin azúcar, es que el cubano se la puede pedir a su vecino. Grabamos una imagen en la memoria: vemos un bicitaxi llevando a dos turistas, pedantes, emanan soberbia. Nos miramos, duele. Y vemos llegar otro bicitaxi, sin pasajeros. Se acerca, demasiado, ¿Lo choca? No, lo toma desde un caño trasero, y empieza a empujar con sus pedales, para ayudarlo. Nos miramos, nos reímos. Ese es, al menos desde el humilde entender de esta dupla de argentinos, el máximo orgullo que puede sentir un pueblo, el más alto escalón al que puede ascender la raza humana. Para subir hasta allí, hemos visto, no hace falta un carro moderno. Se puede subir manejando un bicitaxi.

Y nos llevamos libros, muchos, y muchos de él, de ese Che que simboliza la lucha de tantos Camilos, de tantas Tanias, de tantos cubanos y de tantos latinoamericanos que dieron y dan su vida por un mundo más justo. Porque aquí sí, aquí sí tiene Ernesto Guevara el lugar que se merece. Aquí sí, tiene mil y un monumentos, mil y un homenajes. En nuestro país, esa Argentina que amamos y soñamos ver pronto mucho más argentina, el Che está siempre, en cada bandera que se levanta en cualquier manifestación social, en cualquier grito de justicia, entre los obreros, los empleados de fábricas recuperadas, las Madres de Plaza de Mayo, los docentes, los estudiantes, los hinchas de fútbol, los jubilados, los trabajadores, el pueblo. Pero apenas tenemos una escuelita que se llama Ernesto Che Guevara. Y no tenemos ni una calle con su nombre. Y no tenemos ni un monumento con la entrañable transparencia de su querida presencia. Porque a nivel gubernamental todavía no se ha legitimado su lucha. Nosotros prometemos pelear por eso hasta conseguirlo. Aunque todavía haya muchos que le siguen teniendo miedo.

Gracias por hacernos de su familia, gracias por vencer al período especial, gracias por seguir creyendo, gracias por la Revolución y gracias por ser tan pero tan cubanos.

Hasta pronto, hasta siempre.

Nacho Levy y Maxi Goldschmidt,
dos jóvenes argentinos, argentino-cubanos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Esta es una noticia que encontre en el diario la nacion y creo que es lindo que lo sepan algunos. La verdad que en la tv ni idea si salen noticias de esto, pero tenerlo en cuenta y pensarlo no seria malo.

En la Argentina
Se necesitan 800.000 dadores de sangre
Sólo se dona el 5% de lo recomendado

Es difícil que transcurra más de una o dos semanas sin que llegue un e-mail en el que se solicitan con urgencia 10, 50 y hasta 120 dadores de sangre para que un familiar o un desconocido puedan ser operados o transfundidos.

"Quienes donan sangre ayudan a cientos de personas. Donar sangre es dar vida", recuerda el texto del mensaje con el que la semana pasada el hospital Garrahan, de esta capital, solicitó a la población 60 donantes diarios para sus pequeños pacientes víctimas de accidentes graves, con leucemias o anemias crónicas o que deben ser trasplantados del corazón, pulmón, riñón o médula ósea.

La Argentina cuenta con apenas el 5 por ciento de los 800.000 donantes voluntarios que debería tener para asegurar la disponibilidad de sangre en todo el país. Y aunque existen varias iniciativas exitosas, son aisladas, lo que impide contar con aquella cantidad que, como ha recomendado la Organización Mundial de la Salud (OMS), representa entre el 3 y el 5% de la población adulta.

La Fundación para Combatir la Leucemia (Fundaleu) es justamente una de esas iniciativas. "Es uno de los pocos centros en el país que se autoabastece por completo. Nunca negamos la disponibilidad de sangre y nuestros grandes consumidores de sangre son los que necesitan trasplantes y los internados con leucemias agudas por períodos prolongados", explicó a LA NACION el doctor Santiago Pavlovsky, director científico y médico de Fundaleu, fundador del Grupo Cooperativo en el Tratamiento de Hemopatías Malignas en Latinoamérica y cofundador con tres reconocidos oncohematólogos del Grupo Argentino de Tratamiento de la Leucemia Agua (Gatla), que unificó el tratamiento de las enfermedades malignas de la sangre.

-¿Por qué es tan difícil en el país crear conciencia de la importancia de donar sangre voluntariamente?

-Es un problema de educación, como en tantos otros ejemplos que tenemos en el país.

-¿Y por dónde habría que empezar?

-Comenzaría por el colegio secundaria, pero también generaría conciencia en la población de que toda persona tiene un familiar cercano que en algún momento necesitó sangre y que también se ha desesperado. Si uno estimula al dador que se acercó a donar sangre por un familiar o un amigo alguna vez, puede quedar como donante voluntario, que son los más fieles y seguros. No creo en las campañas con urnas en las que las personas colocan sus datos porque muchas veces después dicen que no.

-Si seguimos así, ¿puede faltar sangre en el país?

-La falta de sangre en la Argentina ya es crítica, y la mayor parte de los hospitales y sanatorios se deben manejar con la donación compulsiva, que es exigirle a la familia del paciente que consiga una cantidad determinada de donantes para poder realizar la intervención.

-Que justamente no es la forma más segura...

-Exacto, porque muchas veces, en la desesperación, para que se opere a un familiar le paga al empleado u otras personas para que vayan a donar. Y esas personas, a la vez, por necesidad pueden ocultar que consumen drogas o que tienen otras conductas de riesgo, que bien se especifican en la planilla que hay que completar antes de la donación. Por lo tanto, esa no es la forma más confiable y segura de colectar sangre.
Una fuente de vida

A la sangre se la considera una fuente de vida porque contiene una gran cantidad de células con un papel específico en el funcionamiento del organismo, como el transporte del oxígeno desde los pulmones al resto de los órganos o la defensa ante cualquier agresión. Esas células son las plaquetas, que son las encargadas de detener toda hemorragia; los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno, y los glóbulos blancos, que actúan como un batallón defensivo contra infecciones y microbios.

Se estima que 9 de cada 10 personas necesitaremos sangre alguna vez, ya sea para nosotros o para un amigo o un familiar. Si bien Fundaleu atiende a un grupo de pacientes de alta complejidad en cuanto a sus necesidades transfusionales, en los últimos 12 meses, por ejemplo, necesitó unos 510 donantes mensuales.

"De los que concurrieron, muchos no pudieron donar, pero con la sangre de quienes sí pudieron hacerlo cubrimos un requerimiento promedio aproximado de 178 transfusiones de glóbulos rojos y 188 tranfusiones de plaquetas por mes", precisó el jefe técnico del Servicio de Hemoterapia, Jorge Gatica. En 2007, los donantes voluntarios de Fundaleu aportaron el 25% de las unidades de glóbulos rojos requeridas.

Los requisitos para donar son:

* Tener entre 18 y 65 años.

* Pesar más de 50 kilos

* No haber tenido hepatitis viral, alteraciones cardíacas, hipertensión ni enfermedades transmisibles por sangre.

* No tener dolor de garganta o muelas, diarrea y fiebre en el momento de la extracción de sangre, ni haber tomado antibióticos, analgésicos ni antiinflamatorios contra infecciones la semana anterior a la donación.

Se calcula que alrededor del 50% de los donantes no estará en condiciones de hacerlo en algún momento de su vida. "En Fundaleu tampoco nos alcanzan los donantes, pero tenemos una organización que nos permite satisfacer nuestras necesidades -dijo el doctor Pavlovsky en su despacho, durante la entrevista-. Estamos aumentando cada vez más la cantidad de donantes voluntarios, pero la clave para tener éxito es no esperar que el donante voluntario se acerque, sino ir a buscarlo."
40.000
Son los dadores voluntarios

* Donan sangre una o dos veces por año de manera altruista; es considerada la donación más segura.

800.000
Son los donantes necesarios

* Representan el 3 al 5% de la población de entre 18 y 65 años, según las recomendaciones de la OMS.

martes, 2 de diciembre de 2008

LA HISTORIA DEL PANADERO QUE HIZO QUEBRAR UN MCDONALD´S


Un humilde panadero italiano de 35 años llamado Luigi Digesù ha conseguido la hazaña de humillar públicamente al gigante mundial de la comida rápida, McDonald´s, que se ha visto obligado a cerrar una de sus tiendas... porque el modesto Luigi acabo quitandole la clientela gracias a sus comidas...

Digesù tuvo hace cuatro años la osadía de abrir una pequeña panadería justo al lado del inmenso local del rey de la hamburguesa en Altamura, una localidad del sureste de Italia en la que viven 65.000 personas. Y, entonces, sucedió: poco a poco, los apabullantes 550 metros cuadrados de McDonald's se fueron vaciando de gente.

Hasta el punto de que el gigante de la comida rápida se ha visto obligado a echar el cierre y a irse de Altamura con la cabeza baja. La respetable clientela prefería el pan regado con buen aceite de oliva y condimentado con exquisitas aceitunas y jugosos tomates maduros que despacha Luigi Digesù, en vez de las insípidas hamburguesas del payasito de McDonald's acompañadas de patatas congeladas.

De nada sirvieron las operaciones de marketing puestas en marcha por la compañía de comida rápida, las estrategias comerciales ideadas por los cerebros de la multinacional de la hamburguesa, las promociones, los descuentos o el cambio de director con el que el McDonald's de Altamura intentó contrarrestar la ofensiva del panadero Digesù. Al final, los responsables del negocio tuvieron que tragarse su orgullo y admitir que habían sido derrotados por la sabiduría gastronómica de un sencillo panadero.

«Sólo ahora que el McDonald's ha cerrado me doy cuenta de que he vencido», confiesa Digesù. «Pero la verdad es que cuando abrí la panadería nunca me planteé competir con un coloso como McDonald's. Al lado del establecimiento de comida rápida había un pequeño local y a mí me pareció que era un buen sitio para abrir mi negocio, eso es todo», añade con modestia.

El McDonald's iba entonces viento en popa, y a nuestro héroe ni se le pasaba por la cabeza que pudiera aspirar siquiera a hacerle sombra. «Era un gran éxito. Venían a Altamura chavales de otras localidades sólo para comer las hamburguesas del McDonald's. Normal: era una novedad y los muchos chicos que habían visto en la tele la comida rápida querían probarla», afirma Luigi.

Pero la multinacional estadounidense, que estaba convencida de que Altamura podía ser el punto de lanzamiento para expandirse por todo el sur de Italia, no contaba con el buen hacer de Luigi Digesù, quinta generación de una noble estirpe de artesanos del horno.

«Mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y mi tatarabuelo fueron todos panaderos. Para hacer el pan se necesita tiempo, dejar que la levadura haga su trabajo», sentencia el maestro, revelando la receta de su éxito. «Y después hay que amasarlo con las manos, porque las máquinas no lo hacen igual. Y luego se debe cocer en horno de leña, y usar leña de encina».

Una vez pasada la novedad, los habitantes de Altamura empezaron a desertar poco a poco de la BigMac y a decantarse por los deliciosos productos de Digesù. Sobre todo por su afamada foccacia, un pan blando y esponjoso que el panadero sirve condimentado con un excelente aceite de oliva, aceitunas de la región y unos buenos tomates frescos. No en vano la calidad siempre ha sido el arma secreta que Digesù ha esgrimido en su guerra particular contra McDonald's.

El McDonald's estaba cada día más vacío y desolado, mientras la pequeña panadería se llenaba todos los días a la hora del almuerzo de estudiantes y oficinistas a los que no les importaba hacer cola con tal de poder hincarle el diente a una pizza con setas cardoncello, especialidad de la zona. Y, casi simultáneamente, se produjo la afrenta final contra McDonald's: muchos clientes compraban la comida en la panadería y luego se iban a degustarla a una de las mesas vacías de la hamburguesería.

Hasta que, finalmente, la multinacional tiró la toalla y en diciembre, con nocturnidad y alevosía, desmontó el negocio. Cuando Digesù acudió a abrir las puertas de su panadería se dio cuenta de que el McDonald's había desaparecido y que la 'M' gigante con que se publicitaba había sido desmontada. «Hay quien vaticina que, algún día, el mundo entero comerá las hamburguesas de McDonald's.Yo no lo creo, y desde luego no las comeré. Sólo una vez entré allí, y la verdad es que no me gustó nada su comida.
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PENSEMOS SI ESTO PUEDE OCURRIR ACA EN ARGENTINA .SI ESTO FUE UNA VICTORIA O REALMENTE UNA CASUALIDAD , DIRIAMOS... UNA SUERTE DEL PANDADERO !!

domingo, 30 de noviembre de 2008

Bueno, siguiendo un poco con el tema, y como puse en el posteo anterior, voy a dar a conocer, un texto, que muestra aún mas, la matanza que hubo en esos tiempos en todos los sentidos y ejemplos, donde los blancos, llegaron, pensando que era la india, y hacían los posible para salvar a esas almas perdidas, y llevarlas a la civilización. Cuantas cosas se podría decir del etnocidio, puff millones. Pero espero que al leerlo, lo planteen y piensen sobre ellos.
El texto es de Galeano

Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que deprendan fablar"). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ("mentally retarded") porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.)

Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.

Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.

En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Funda´c~ao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.

Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.

El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:

-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.

Y canta lo que le cuenta la neblina:

-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.

Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:

-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.

Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?

El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas. América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.

Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.

El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.

Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.

El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.

El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.

En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.

Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite por los genes.

Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.

Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo:

¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.

Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.

¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.

No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada?

Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:

¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.

¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.

¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de rqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.

¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.

¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.

¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.

¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.

¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.

¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.

En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:

-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?

El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades?

La América precilombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.

En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:

-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.

Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos:

-No somos una tribu -aseguró el general.

Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.

Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.

Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.

¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.

Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mi.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.

A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.

Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.

En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.

Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.

En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.

Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria...

Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas ls demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano.

Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:

-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.

Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.

La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:

-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad. Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.

Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:

-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen. Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.

El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.

Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:

-Es el oprimido el que descubre al opresor.

Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.

Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.

¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?


viernes, 28 de noviembre de 2008

Así termina la vida y comienza el sobrevivir.




Bueno, dándole inicio al segundo posteo y buscando que tema postear, me vino a la mente una hermosa carta, que seria bueno leerla y tenerla en cuenta. Es una hermosa demostración del amor que tenían esas personas a la tierra, a la madre tierra, a la pachamama. Tener de dios a la tierra, a mí me parece algo medio loco. Tener esa idea, de ser parte de ella, de pensar que si la escupís, escupís a tus antepasados, si la lastimas, te lastimas a vos mismo, esa forma de quererla tanto esta tan alejado de nosotros. El siglo XXI no esta preparado para entender, como estas personas creían estas cosas, si hoy se pararía alguien en medio de una plaza a decir esto, lo trataríamos de loco y lo ignoraríamos. Pero no simplemente en el siglo XXI pensarian estas cosas, sino, el mismisimo colon, con su gente, no los ignoro, sino que los mato y los obligo a pensar diferente, y cuantas cosas mas... Mas adelante voy a subir otro texto de galeano que habla sobre esto.

Y bueno, copiado textualmente, ahi una introduccion y despues la carta, que la disfruten....

En 1854, el presidente de los Estados Unidos ofreció comprar amplísima extensión de tierras indias, prometiendo crear una "reservación" para el pueblo indígena. La respuesta del jefe Seattle, que transcribimos a continuación, ha sido descrita como la declaración más bella y más profunda jamás hecha sobre el medio ambiente. Por otra parte, muestra la diferente concepción del mundo entre los pieles rojas -para los cuales la naturaleza es sagrada-, y la civilización moderna, que ve las cosas en términos económicos.
La dramática sentencia del gran jefe indio: "Termina la vida y empieza la supervivencia", resultó profética y alcanzó incluso a su propia hija. Alrededor del año 1890, en la propia ciudad de Seattle, el fotógrafo norteamericano Edward S. Curtis, cuya meta personal era retratar a "la raza en extinción" en el ocaso de su gloria, obtuvo la primera fotografía de una larga serie que más tarde alcanzaría la fama. La modelo fue casualmente la princesa Angelina, hija del jefe Seattle, en cuyo honor se le dio nombre a la ciudad. Consumida por el paso de los años y por la miseria, ella aceptó humildemente el dólar que Curtis le ofreció por posar para la fotografía.
Si no atendemos al mensaje del jefe Seattle, la humanidad entera se convertirá en una doliente princesa que, como la legendaria Angelina, pose humildemente ante la lente del futuro...sin la esperanza de sobrevivir.



Carta del Jefe Piel Roja Seattle al Presidente de los Estados Unidos


"Jefe de los caras pálidas:

¿Cómo se puede comprar el cielo o el calor de la tierra?. Ésa es para nosotros una idea extravagante. Si nadie puede poseer la frescura del viento, ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que ustedes se propongan comprarlos?. Mi pueblo considera que cada elemento de este territorio es sagrado. Cada pino brillante que está naciendo, cada grano de arena en las playas de los ríos, los arroyos, cada gota de rocío entre las sombras de los bosques, cada colina, y hasta el sonido de los insectos, son cosas sagradas para la mentalidad y las tradiciones de mi pueblo.
La savia circula por dentro de los árboles llevando consigo la memoria de los pieles rojas. Los caras pálidas, olvidan a su nación cuando mueren y emprenden el viaje a las estrellas. No sucede igual con nuestros muertos, nunca olvidan a nuestra madre tierra. Nosotros somos parte de la tierra, y la tierra es parte de nosotros. Las flores que aroman el aire son nuestras hermanas. El venado, el caballo y el águila también son nuestros hermanos. Los desfiladeros, los pastizales húmedos, el calor del cuerpo del caballo o del nuestro, forman un todo único.
Por lo antes dicho, creo que el jefe de los caras pálidas pide demasiado al querer comprarnos nuestras tierras. El jefe de los caras pálidas dice que al venderle nuestras tierras él nos reservaría un lugar donde podríamos vivir cómodamente, y que él se convertiría en nuestro padre. Pero no podemos aceptar su oferta, porque para nosotros esta tierra es sagrada. El agua que circula por los ríos y los arroyos de nuestro territorio no es sólo agua, es también la sangre de nuestros ancestros. Si les vendiéramos nuestra tierra tendrían que tratarla como sagrada, y esto mismo tendrían que enseñarle a sus hijos.
Cada cosa que se refleja en las aguas cristalinas de los lagos habla de los sucesos pasados de nuestro pueblo. La voz del padre de mi padre está en el murmullo de las aguas que corren. Estamos hermanados con los ríos que sacian nuestra sed. Los ríos conducen nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendiéramos nuestras tierras, tendrían que tratar a los ríos con dulzura de hermanos y enseñar esto a sus hijos.
Los caras pálidas no entienden nuestro modo de vida. Los caras pálidas no conocen la diferencia que hay entre dos terrones. Ustedes son extranjeros que llegan por la noche a usurpar de la tierra lo que necesitan. No tratan a la tierra como hermana, sino como enemiga. Ustedes conquistan territorios y luego los abandonan, dejando ahí a sus muertos sin que les importe nada. La tierra secuestra a los hijos de los caras pálidas, a ella tampoco le importan ustedes.
Los caras pálidas tratan a la tierra y al cielo-padre como si fueran simples cosas que se compran, como si fueran cuentas de collares que intercambian por otros objetos. El apetito de los caras pálidas terminará devorando todo lo que hay en las tierras, hasta convertirlas en desiertos. Nuestro modo de vida es muy diferente al de ustedes. Los ojos de los pieles rojas se llenan de vergüenza cuando visitan las poblaciones de los caras pálidas. Tal vez esto se deba a que nosotros somos silvestres y no los entendemos a ustedes.
En las poblaciones de los caras pálidas no hay tranquilidad, ahí no puede oírse el abrir de las hojas primaverales, ni el aleteo de los insectos, eso lo descubrimos porque somos silvestres. El ruido de sus poblaciones insulta a nuestros oídos. ¿Para qué le sirve la vida al ser humano si no puede escuchar el canto solitario del pájaro chotacabras?, ¿si no puede oír la algarabía nocturna de las ranas al borde de los estanques? Como piel roja no entiendo a los caras pálidas. Nosotros tenemos preferencias por los vientos suaves que susurran sobre los estanques, por los aromas de este límpido viento, por la llovizna del mediodía o por el ambiente que los pinos aromatizan .
Para los pieles rojas el aire tiene un valor incalculable, ya que todos los seres compartimos el mismo aliento, todos: los árboles, los animales, los hombres. Los caras pálidas no tienen conciencia del aire que respiran, son moribundos insensibles a lo pestilente.
Si les vendiéramos nuestras tierras, deben saber que el aire tiene un inmenso valor, deben entender que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El primer soplo de vida que recibieron nuestros abuelos vino de ese aliento. Si les vendiéramos nuestras tierras tienen que tratarlas como sagradas. En estas tierras hasta los caras pálidas pueden disfrutar el viento que aroman las flores de las praderas.
Si les vendiéramos las tierras, ustedes deben tratar a los animales como hermanos. Yo he visto a miles de búfalos en descomposición en los campos. Los caras pálidas matan búfalos con sus trenes y ahí los dejan. No entiendo como los caras pálidas le conceden más valor a una máquina humeante que a un búfalo.
Si todos los animales fueran exterminados, el hombre también perecería entre una enorme soledad espiritual. El destino de los animales es el mismo que el de los hombres. Todo se armoniza. Ustedes tienen que enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan contiene las cenizas de nuestros ancestros. Que la tierra se enriquece con las vidas de nuestros semejantes. La tierra debe ser respetada. Enseñen a sus hijos lo que los nuestros ya saben, que la tierra es nuestra madre. Lo que la tierra padezca será padecido por sus hijos. Cuando los hombres escupen al suelo se escupen ellos mismos. Nosotros estamos seguros de esto: la tierra no es del hombre, sino que el hombre es de la tierra . Nosotros lo sabemos, todo se armoniza, como la sangre que emparenta a los hombres. Todo se armoniza.
El hombre no teje el destino de la vida. El hombre es sólo una hebra de ese tejido. Lo que haga en el tejido se lo hace a sí mismo. El cara pálida no escapa a ese destino, aunque hable con su Dios como si fuera su amigo. A pesar de todo, tal vez los pieles rojas y los caras pálidas seamos hermanos. Pero eso ya se verá después.
Nosotros sabemos algo que los caras pálidas tal vez descubran algún día: ellos y nosotros veneramos al mismo Dios. Ustedes creen que su Dios les pertenece, del mismo modo que quieren poseer nuestras tierras. Pero no es así. Dios es de todos los hombres y su compasión se extiende por igual entre pieles rojas y caras pálidas. Dios estima mucho a esta tierra y quien la dañe provocará la furia del Creador.
Tal vez los caras pálidas se extingan antes que las otras tribus. Está bien, sigan infectando sus lechos y cualquier día despertarán ahogándose entre sus propios desperdicios. Ustedes avanzarán llenos de gloria hacia su propia destrucción, alentados por la fuerza del Dios que los trajo a estos lugares y que les ha dado cierta potestad, quién sabe por qué designio.
Para nosotros es un misterio que ustedes estén aquí, pues aún no entendemos por qué exterminan a los búfalos, ni por qué doman a los caballos, quienes por naturaleza son salvajes, ni por qué hieren los recónditos lugares de los bosques con sus alientos, ni por qué destruyen los paisajes con tantos cables parlantes. ¿Qué ha sucedido con las plantas? Están destruidas. ¿Qué ha sucedido con el águila? Ha desaparecido. Así termina la vida y comienza el sobrevivir.

martes, 25 de noviembre de 2008

Bienvenidos al tren...

Este blog surgió a partir de dos personas, que tuvieron la necesidad de compartir con otras personas, sus opiniones sobre temas relacionados o no, con política, abarcando desde la historia mundial, hasta los problemas actuales de la sociedad. La intención, es darle al lector la libertad de opinar y llegar a entablar un debate entre el y otros lectores y/o responsables del blog.
¿Porque el nombre?, aunque en la sociedad actual, la palabra idiota, es traducida para referirse a una persona con atrasos mentales, que está escasa o carece de inteligencia, que es torpe de entendimiento, nosotros utilizamos a la palabra, sacando su significado de las sociedades griegas, que utilizaban esta palabra para referirse a las personas que no se "metían" en la política, sino solo se preocupaban de los intereses privados.

El joven idiota: Hoy la juventud, no se sumerge en la política. La política, no es tema repetido, en conversaciones de estos y los que si tienen la costumbre de hablar sobre el tema, son tomados como "raros" y "locos" por los primeros. Esto lo digo, desde mi propia experiencia, al comentar temas específicos. Pero lo que ellos no saben, es que la política esta en todos lados, política es todo, hasta la mas minima decisión personal. Y esas personas, que dicen, "no me meto en política", y perteneces al grupo, antipolítico, sin saberlo, están haciendo política y tomando una posición, como lo hacemos nosotros.

Esta no participación de los jóvenes en política, tiene un porque. Hoy la política es definida como una forma de ganar plata y no ayudar a la gente. Política = corrupción. Y lamentablemente, los que están en el poder, no demuestran lo contrario. Pero quien mejor, que la juventud, para cambiar esa realidad y concepto que los Argentinos estamos acostumbrados.

Otro de los motivos, que aunque no se tenga en cuenta, y es una realidad e influye hasta hoy en día, es el saldo que nos dejo un gobierno militar corrupto, con un número de 30.000 personas, torturadas y asesinadas, solamente por su manera de pensar, diferente al resto.

Quizás, todo esto de que los jóvenes toquen la política, es algo utópico, pero ¿porque no vivir en un sueño?.

Por ahí algunos piensan que no soy quien, para opinar sobre la juventud, asique el que este en desacuerdo, que me lo comente.



Los temas que se van a tratar, también van a ser sacados, de las reuniones de unos chicos locos, que se juntan los miércoles, a hablar temas específicos y relacionados con lo dicho anteriormente.

Todo aquel que quiera postear un tema, va a tener la libertad de hacerlo, se comunica con nosotros y le decimos como hacer